Con tan solo dos entrenamientos, apoyados en una instructiva charla de psicólogo, Julio Guerrero ha logrado tranformar un equipo moribundo en el espectáculo de derroche y buen juego que disfrutamos en el Alberto Maestro, lástima por el resultado (3-4).
Fueron incontables las ocasiones creadas, en un vendaval de buenas combinaciones y, sobre todo, destacando la actitud generosa de todos los jugadores, que merecieron el premio de puntuar. Nada que ver este equipo con el que cayó goleado ante Pirineos quince días antes.
Las ocasiones, en proporción de 4 a 1, que nosotros no supimos materializar, sí que lo hizo Utebo, a pesar de la buena actuación de Eric en la portería, alguno de sus goles con bastante fortuna.
Sin echar las campanas al vuelo, tenemos que seguir trabajando semana a semana, constatamos que tenemos plantilla para luchar con un puesto en mitad de la clasificación, a pesar de la desventaja de puntos con que arrancamos.